Que ya me lo decía mi padre: nena, que esta vida está llena de desagradecidos y yo muy idealista (más bien imbécil) pensaba "joé, qué negativo, no todo el mundo será así", pero me doy cuenta cuando ya está todo hecho, de que la vida es así, que si no le bailas las gracias a la gente una vez, se olvida de todas las veces anteriores que sí se las bailaste. Y siempre me pasa lo mismo, una y otra vez... esta vez en vez de pataleta y golpes de pecho, voy a ponérselo en bandeja de plata, a ver si saben qué hacer con ello.
Que no se puede dar la mano que te terminan cogiendo el brazo y que el que mucho se agacha, se le termina viendo el culo.
8.10.07
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