17.10.07

la vecinita de enfrente

Tengo una vecinita enfrente de mi ventana que debe de haber saltado una verja muy muy alta para llegar a esa casa, todavía no sé si la verja era de un corral, un zoológico o un manicomio. Deduzco por sus conversaciones oídas a gritos desde cualquier lugar de mi casa que como su vida es una mierda pretende que la mía también lo sea.

Cada vez que cierro la ventana me grita cosas feas (ojo, justo cuando la acabo de cerrar). De este comportamiento un tanto anormal saco varias conclusiones: es imbécil, es cobarde o las dos cosas a la vez.

Por lo pronto tiene su propio castigo con un hijo gandul al que le grita un día sí, otro también: búscate un trabajo!! La niña adolescente que tiene no sabe hacer la O con un canuto y en el instituto se la están dando por todos lados, a ésta le grita: No me jodas, mañana vas al instituto, y punto!! porque la nena además de tener la cabeza llena de serrín es más floja que un muelle de guita. Y el tercer tesoro de la casa es un niño preadolescente cuya única preocupación es la comida y al que he visto (esto lo juro por lo más solemne) estar 48 horas seguidas jugando a la Play (exacto, justo delante de mi ventana). Con lo que el nene, además de gordito debe de ser un puto inadaptado social (con suerte se lleva sus collejas diarias en el cole).

Con este panorama en casa a la señora (por llamarla de alguna manera) todavía le sobra tiempo para decirme barbaridades cuando cierro la ventana. Lo peor de todo es que cuando se cruzan nuestrar miradas por el patio mira para otro lado, pensará que estoy tan sorda como sus hijos.

La solución está entre un par de kilos de Napalm, unos gritos a lo verdulera desde la ventana o sentarme a esperar a ver cómo se matan entre ellos o se termina suicidando la muy desgraciada.

Cuánto odio!!

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