Tras una noche reparadora de sueño en brazos de Morfeo el solecillo primaveral que se cuela por la ventana me sube el ánimo, tanto como para desear con todas mis ganas salir corriendo del curro para irme a dar un paseo por el borde del río. Estaba soñando con que llegaran las lluvias torrenciales, el frío polar y todos los desajustes climáticos que fuesen posibles, pero la verdad es que en el fondo me encantaría que volviese a ser primavera.
Además, mi bici prefiere el buen tiempo...
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